Ojos que no parpadean
Un punto de observación elevado recorre el valle de forma automática, barriendo sector por sector las montañas día y noche.
SATI observa el bosque las 24 horas y, apenas detecta una columna de humo, avisa al instante. La diferencia entre un susto y una tragedia.
En la Patagonia, un foco que arranca a la madrugada puede crecer durante horas antes de que alguien lo vea. Cuando se detecta a simple vista, muchas veces ya es tarde. SATI cambia esa ecuación: mira lo que el ojo humano no llega a cubrir y reacciona en minutos.
Un punto de observación elevado recorre el valle de forma automática, barriendo sector por sector las montañas día y noche.
Reconoce el humo en sus primeros instantes, mucho antes de que el fuego sea visible para una persona a la distancia.
Apenas detecta algo, envía un aviso inmediato con la foto y la ubicación del sector, directo al teléfono de quienes deben actuar.
Cada alerta guarda su imagen con fecha y hora. Un registro confiable para decidir rápido y para revisar después.
SATI no es solo una cámara: es un sistema pensado para la gente del lugar. Los asociados reciben las alertas en su teléfono y acceden a un panel con el estado de la vigilancia. Los administradores gestionan el corazón del sistema. Información clara, para que nadie quede afuera.
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